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miércoles, 19 de julio de 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA AGRESIVIDAD DE LOS OSOS POLARES

En promedio se venían registrando entre ocho y diez ataques a humanos por década. No obstante, sólo entre el 2000 y el 2014 la cifra aumentó a 15.




Todd Atwood, biólogo del Servicio Geológico de los Estados Unidos tiene un trabajo bastante particular: el de recolectar los ataques de osos polares en Canadá, Groenlandia, Rusia, Noruega y Estados Unidos que se han registrados en casi 150 años. Sus fuentes, hasta el momento, van desde datos de las agencias gubernamentales, informes de noticias, hasta los registros de los buques para rastrear los ataques más antiguos.

Las cifras vienen aumentando. Entre 1870 y 2014, se registraron 73 casos, de los cuales 63 terminaron en personas heridas y 20 en muertes. Estos ataques, explicó el experto a NewScientist, estaban relacionados a una actitud predatoria por parte de los osos y, en su mayoría, se trató de machos. Sin embargo, al ver los datos con lupa Atwood encontró una señal de alerta. Sólo entre el 2000 y el 2014, se registraron 15 casos. Una cifra excepcional si se tiene en cuenta que el promedio por década venía siendo de ocho o nueve ataques.

“Esto no ha llevado a pensar que alrededor del 2000 hubo un cambio que afectó las condiciones en el Ártico”, afirmó a NewScientist Atwood.
Uno de los candidatos obvios para saber por qué están incrementando las cifras es el cambio climático, pues al quedarse sin un hábitat donde vivir, los animales empiezan a migrar a áreas donde hay más personas.

De hecho, otro estudio desarrollado por el Instituto Polar de Noruega, publicado en el Journal of Animal Ecology en mayo de este año, había encontrado que el cambio en las líneas costeras del Ártico estaba complicando las cosas para los osos polares, pues ya no podían atrapar focas como antes. En cambio, quedaban obligados a conformarse a comer los huevos de ganso abandonados sobre las costas para compensar la falta de proteína animal. Un cambio de dieta que, por cierto, no es capaz de suplir las necesidades de los gigantes polares.

Lo cierto, es que los encuentros entre los osos polares y los humanos parecen estar aumentando. “Los osos polares son más propensos a atacar cuando no encuentran comida”, afirma el portal NewScientist. Otros estudios ya han mostrado que el deshielo se está convirtiendo se está convirtiendo en un problema a la hora de cazar, llevándolos a estar más tiempo en las costas y alimentarse de unos pequeños huevos que no pueden compensar la pérdida energética. Por ende, no es sorpresa alguna que los científicos estén arrojando la idea de que el cambio climático podría aumentar los ataques de osos polares a humanos.

FUENTE: El  Espectador, 19 / julio / 2017

CAMBIO CLIMÁTICO Y CALENTAMIENTO GLOBAL: "RELATO DEL FIN DEL MUNDO"





El cambio climático amenaza a la humanidad con una serie de cataclismos en cascada, según un reportaje que publica New York Magazine. Lo que se avecina es más urgente y peor de lo que pensamos, señala.

El artículo se basa en docenas de entrevistas y de conversaciones con climatólogos e investigadores, así como en cientos de artículos científicos publicados sobre el cambio climático, explica su autor, David Wallace-Wells.

El artículo dibuja un completo panorama de las reacciones en cadena que sufrirá la humanidad si no cambiamos radicalmente de dirección para contener el calentamiento del planeta.

Lo primero que señala el artículo es que el clima va muy por delante de la política y que limitar el calentamiento global a 2ºC en relación con la temperatura preindustrial, tal como se convino en el Acuerdo de París (2015), no es realista porque la tendencia actual nos lleva a un calentamiento de 4ºC, hablándose de que vamos a llegar a los 8ºC.

Asimismo, el artículo advierte que las proyecciones climáticas actuales no están teniendo en cuenta dos factores añadidos que pueden cambiarlo todo: el deshielo del permafrost y el efecto albedo.

El permafrost contiene en su interior 1,85 billones de toneladas métricas de carbono, más del doble del acumulado actualmente en la atmósfera. Si se descongela por efecto del calentamiento global, puede liberar este carbono en forma de metano, con una potencia 34 veces mayor que la del CO2 para calentar la atmósfera. Puede desencadenar una reacción que duplicará el calentamiento global.

Las proyecciones tampoco tienen en cuenta el efecto albedo, que mide el porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre la misma, ni tampoco el aumento de nubosidad que también aceleraría el calentamiento global.

En consecuencia, estamos infravalorando el calentamiento que viene, señala el artículo. Los datos de satélite muestran que el calentamiento global es dos veces más rápido que lo que los científicos han venido considerando desde 1998. A partir de esta constatación, emergen las ocho principales calamidades que pueden ocurrir si no reaccionamos.


 
Cascada de males

Según este reportaje, la primera consecuencia del calentamiento global será la subida de los mares. “La mayoría de la gente habla como si Miami o Bangladesh tuvieran alguna posibilidad de sobrevivir, pero la mayoría de los científicos con los que he hablado señalan que las perderemos antes de finales de siglo, incluso si dejamos de consumir energías fósiles en las próximas décadas”, señala David Wallace-Wells en su artículo.

Recuerda que la última vez que la temperatura de la Tierra subió 4ºC, el nivel de los océanos subió varias decenas de metros. En esta ocasión se espera que suban más de 3 metros durante este siglo.

Asimismo, subraya que el cambio climático ha desempeñado un importante papel en las cinco anteriores grandes extinciones de especies. Hace 252 millones de años, recuerda, la gran extinción comenzó con un calentamiento de 5ºC,  acelerado por la liberación de metano en el ártico, y supuso la desaparición del 97% de las especies vivas sobre la Tierra. Comparado con lo que pasa ahora, la tasa de carbono aumenta el doble de rápido que en aquella época.

Esta gran extinción en marcha no dejará indiferente a la especie humana, ya que huir del mar no será suficiente para sobrevivir. Si la temperatura realmente llega a los 7ºC por encima de la temperatura anterior a la era industrial, eso hará imposible la vida en las regiones ecuatoriales, pero si la temperatura escala hasta los 11ºC o los 12ºC, la mitad de la población humana perecerá por el calor.

Otra consecuencia del calentamiento es el hambre, ya que cada grado de calentamiento adicional disminuye en un 10% el rendimiento agrícola, que puede caer incluso hasta el 17%, según algunos científicos. La recuperación de tierras que provocará el calentamiento no será suficiente para suplir la pérdida de cultivos, según científicos.

La sequía será la cuarta calamidad. Existe consenso sobre el hecho de que sequías sin precedentes podrían multiplicarse por todas partes donde hoy se producen alimentos, por lo que si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, de aquí a 2080 Europa del sur conocerá sequías extremas, advierten los científicos.

Vuelve la peste, nos quedamos sin aire

El deshielo no sólo libera gases de efecto invernadero, sino también enfermedades y bacterias que están hoy enterradas bajo hielo, algunas desde hace millones de años, para las cuales nuestro sistema inmunológico no está preparado.

En Alaska, recuerda, ya se han encontrado rastros de la gripe española que en 1918 infestó a 500 millones de personas y mató a 100 millones, entonces el 5% de la población mundial. Se cree que la peste bubónica o la viruela están emergiendo del deshielo siberiano. Aunque es posible que estos organismos no puedan sobrevivir al deshielo, la posibilidad de contagio no puede descartarse. También hay que tener en cuenta que las enfermedades actuales pueden mutar por efecto del cambio climático.

El CO2 no sólo calienta la atmósfera, sino que también modifica la composición del aire. Si la contaminación por carbono aumenta a 1.000 partículas por millón (ppm) en 2100, las capacidades cognitivas humanas caerán un 21%, advierten los científicos.

La contaminación del aire aumenta también el riesgo de autismo cuando es respirado por mujeres embarazadas, al mismo tiempo que los incendios forestales pueden ser el doble de destructivos en 2050, con el aumento consiguiente de partículas tóxicas, destaca el artículo.

Las sequías tienen un efecto social añadido: la inestabilidad social que conduce a la guerra: por cada grado de aumento en la temperatura, crece entre un 10% y un 20% la probabilidad de que estalle un conflicto armado, según un estudio de Marshall Burke y Solomon Hsiang citado por la revista.

Migraciones masivas

Las migraciones masivas que estamos contemplando en nuestros días son consecuencia en gran parte del cambio climático, que arruina las posibilidades de supervivencia en algunas regiones y fuerza a la población a buscar otros espacios.

Otra consecuencia del cambio climático, extraída también del citado estudio, es que cada grado de calentamiento adicional cuesta  1,2 puntos del PIB. Se considera aceptable una pérdida del 23% de los ingresos por persona a finales de siglo, como consecuencia del cambio climático y sus derivadas: pérdida de cultivos, violencias, tempestades, energía, mortalidad…

Como quiera que nuestro desarrollo como especie está vinculado a las energías de origen fósil, el mismo principio de crecimiento económico está amenazado por el cambio climático, a no ser que el agotamiento de estas fuentes de energía pueda devolver la estabilidad.

Citando a la OCDE, el artículo señala que, con una probabilidad del 12%, la productividad global puede caer más de un 50% de aquí a 2100 debido al calentamiento global. La OCDE considera asimismo que una pérdida de entre 6 y 12 puntos en el PIB mundial a finales de siglo como consecuencia del cambio climático es el escenario más plausible.


Mares envenenados

Por último, la amenaza final se refiere al envenenamiento del mar, que provoca efectos secundarios como la acidificación de los océanos y la muerte de los corales debido a que una tercera parte del carbono es absorbido por el mar.

Esta absorción de carbono desencadena un círculo vicioso: la falta de oxigenación del agua propicia el desarrollo de bacterias que disminuyen aún más el oxígeno disponible, aumentando las zonas muertas en las aguas profundas y después en la superficie.

El hidrógeno sulfurado resultante de este proceso es “el gas preferido por el planeta para provocar un holocausto natural”. En el pasado ya acabó con casi toda la vida marina, que tardó millones de años en recuperarse.

El artículo concluye con un mensaje optimista: muchos científicos están persuadidos de que encontraremos la solución para prevenir el calentamiento global que nos amenaza, sencillamente porque no tenemos elección. La geoingeniería y la manipulación del clima están entre las posibles alternativas, aunque otros científicos prefieren la captura de CO2 y la austeridad económica.

El debate climático está que arde

Hay que tener en cuenta que el artículo, aunque tiene base científica, se esfuerza en mostrar el peor escenario para llamar la atención de lo que puede pasar si no reaccionamos. Otra revista norteamericana, The Atlantic, no ha tardado en poner los puntos sobre las íes en otro artículo.

No sólo destaca todo lo que ya se está haciendo para contener el calentamiento global, sino que cuestiona y matiza algunas de las cuestiones planteadas en el artículo de New York Magazine. Dice por ejemplo que el permafrost no va a descongelarse este siglo, sino que probablemente  su disolución será más prolongada, y que la amenaza del metano es relativa.

Concluye que la visión aterradora de New York Magazine es cierta porque lo que está pasando con el clima es sencillamente pasmoso, pero añade que muchos científicos descartan que podamos llegar a esos extremos apocalípticos. Coincide con David Wallace-Wells en que es imposible llegar a esos extremos porque podemos reaccionar y evitar lo peor. El debate sobre el clima está que arde.
 
FUENTE: Tendencia  21 , 19 / julio / 2017    

martes, 18 de julio de 2017

CAMBIO CLIMÁTICO: "EL FINANCIAMIENTO VERDE ES LA CLAVE PARA PRODUCIR UN DESARROLLO SUSTENTABLE"






Desde hace algún tiempo el mundo se ha vuelto consciente de los desafíos que una mala gestión ambiental puede traer a nuestro futuro —amenaza la salud humana, la paz y la sostenibilidad económica a largo plazo.

El 2016 fue el año más caliente jamás registrado debido al cambio climático provocado por el hombre. La contaminación atmosférica afecta cada vez a un mayor número de ciudades y se estima que alrededor de 18,000 personas mueren a diario a causa de la polución. Según algunas estimaciones, la erosión y la contaminación han afectado un tercio de las tierras cultivables del mundo en los últimos 40 años, mientras que la demanda por alimentos aumenta a medida que crece la población. Y estas son solo algunas de las estadísticas inquietantes sobre este tema.

La buena noticia es que el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y muchos otros procesos internacionales demuestran que ahora estamos abordando el problema de frente. No obstante, para que estos procesos —y muchos otros a nivel municipal, regional y nacional— funcionen, necesitamos financiarlos.

Según un informe reciente de la OCDE, encargado por el gobierno alemán, necesitamos invertir 6,9 millones de dólares en infraestructura cada año de aquí al 2030 para alcanzar el objetivo de calentamiento global de 2°C acordado en París. Solo en América Latina, se estima que las necesidades de inversión climática son entre $75 y $80 millones de dólares al año, casi tres veces el volumen actual de ese tipo de inversión.

Esta es la brecha que las finanzas verdes, un movimiento mundial en crecimiento, pueden llenar. En términos generales, las finanzas verdes incluyen el financiamiento de inversiones amigables con el medioambiente, así como prácticas que incorporan la sostenibilidad de manera más amplia en toda la industria. El G7 reconoció que este tipo de financiamiento es “fundamental” para alcanzar los objetivos climáticos y ambientales. Resulta alentador ver que se ha ido progresando en todos los frentes.

Desde junio de 2016 se han introducido más medidas relacionadas con las finanzas verdes en comparación con cualquier otro período de un año desde el 2000. Como consecuencia, se han incrementado los flujos de financiamiento verde, especialmente en la emisión de bonos verdes, los cuales aumentaron en un 100% a US$81 mil millones en 2016. Un reporte exhaustivo que va más allá de las finanzas verdes y en cambio evalúa el financiamiento sostenible de manera más amplia indica que los activos globales bajo gestión de inversión sostenible han aumentado en un 25% desde 2014.

Las acciones que nos han traído hasta aquí son muchas como para enumerarlas, pero entre los ejemplos de país se destaca Brasil, donde el Banco Central publicó lineamientos para el manejo integral de riesgos, incluyendo el riesgo ambiental, en marzo de 2017. En Estados Unidos, el Comisionado de Seguros del Estado de California lanzó la base de datos en línea del Climate Risk Carbon Initiative, con el fin de proporcionar información acerca de inversiones de alto carbono de grandes aseguradoras.

De igual forma, se ha evidenciado una rápida expansión en las alianzas relacionadas con las finanzas verdes en lo relacionado con banca, seguros e inversión. Por ejemplo, los Principios para la Inversión Responsable (PRI por sus siglas en inglés) han sumado a más de 185 miembros de 30 países desde junio de 2016, y ahora representan más del 50% de los activos globales bajo gestión.

El recientemente lanzado “Informe de progreso de las finanzas verdes” de la Consulta de ONU Medio Ambiente sobre el Diseño de un Sistema Financiero Sostenible, una contribución al Grupo de Estudio de Finanzas Verdes del G20, descubrió decenas de políticas alentadoras y desarrollo de productos financieros.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo se ha fijado la meta de aumentar la financiación para el cambio climático hasta un 30% de las aprobaciones para el 2020. Esto se logrará con una combinación de instrumentos innovadores, como los bonos verdes, y de productos financieros tradicionales, incluyendo préstamos, cooperaciones técnicas, garantías e inversiones de capital.

Estas medidas son muy alentadoras. Ahora, con la caída de las emisiones globales de carbono y de los costos de tecnología para energías limpias, la tarea pendiente es acelerar el ritmo. A continuación, se destacan algunas medidas prácticas para alcanzar los billones de capital requerido:
  1. Desarrollar hojas de ruta de financiamiento sostenible a nivel nacional, lo cual ya está ocurriendo en países como Argentina e Italia.
  2. Enfocarse en el esfuerzo público cuando las fuerzas de mercado no logren ser suficientes —por ejemplo, mediante el uso de incentivos temporales focalizados (como las feed-in tariffs) para vencer las preocupaciones de los inversionistas acerca de nuevos sectores y temas, como la eficiencia energética y la adaptación climática.
  3. Fomentar una convergencia real a nivel internacional en términos de las “reglas del juego” que dan forma a los mercados financieros, tales como los estándares de mercado y las regulaciones financieras.
El sistema financiero se está transformando para alinearse con los imperativos del desarrollo sostenible del siglo XXI. Pero todos debemos empujarlo.

FUENTE: BID  @BIDcambioclima ,  18 / julio / 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO EXTINGUE LOS GLACIARES DE PERÚ




El caso más emblemático es el Pastoruri, donde hasta hace pocos años se celebraban competiciones internacionales de esquí, pero ahora su glaciar languidece y las visitas han tenido que restringirse para no acelerar más su degradación. Foto: archivo EFE


Perú, considerado el tercer país del mundo más vulnerable al cambio climático, ha perdido en 55 años el 61% de los 1 035 kilómetros cuadrados de glaciares que tenía en 16 cordilleras nevadas, derretidos por el calentamiento global, lo que provocará desbordes de lagunas y escasez de agua.
Según una reciente investigación del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), los glaciares que coronan los Andes peruanos se encuentran en proceso de extinción, porque desde 1962 han perdido un promedio anual de 11,5 kilómetros cuadrados.

"No esperábamos un panorama tan crítico", reconoció a Efe el presidente ejecutivo del Inaigem, Benjamín Morales, cuyo equipo trabaja para tener completo para finales de agosto el inventario con las 18 cordilleras nevadas del país, que componen el mayor sistema de glaciares en un país tropical.

El caso más emblemático es el Pastoruri, a 5 200 metros de altitud en la Cordillera Blanca, donde hasta hace pocos años se celebraban competiciones internacionales de esquí, pero ahora su glaciar languidece y las visitas han tenido que restringirse para no acelerar más su degradación.

Sin embargo, hay casos todavía peores, como los 15 kilómetros de glaciares que había en la cordillera Volcánica de la sureña región de Arequipa, inexistentes desde el año 2010.

Los siguientes glaciares en desaparecer están en la cordillera de Chila, también en Arequipa, cuyas aguas son la naciente más lejana del río Amazonas, y donde apenas quedan 200 metros cuadrados, al haberse perdido el 99% de los cerca de 34 kilómetros cuadrados de hielo que había a mitad de siglo XX.

Los glaciares situados a menor altura y con menor masa de hielo son los más afectados por el calentamiento global, mientras que aquellos a mayor altura y de mayor tamaño son, de momento, los más resistentes, como el Huascarán, la montaña más alta de Perú con 6 768 metros, y la cordillera del Huayhuash, según indicó Morales.

En unos 20 años pueden haber desaparecido la mayor parte de ellos, advirtió el especialista, cuya institución también se encarga de advertir a las autoridades las medidas de adaptación y mitigación necesarias para evitar catástrofes.

El vertiginoso deshielo ha provocado que muchas lagunas que acumulan el agua procedente de los glaciares estén casi al límite de su capacidad, lo que implica un gran riesgo de desastre natural ante eventuales desbordes.

"Perú es el primer país del mundo en catástrofes de origen glaciar", apuntó Morales, por la proximidad de su población con las grandes masas de hielo y los lagos.

Ese es el caso de la laguna Palcacocha, situada en las alturas de la ciudad de Huaraz, capital de la región Áncash, cuyo posible desborde arrasaría un área habitada por 50 000 personas, como ya ocurrió en 1941, cuando un aluvión, causado por la caída de un enorme bloque de hielo a sus aguas, dejó al menos 4 000 muertos.

En Áncash se han construido algunos diques para evitar este tipo de desastres, y esta semana una delegación de autoridades de Nepal los visitará para conocer las experiencias peruanas de mitigación del cambio climático en estos ecosistemas glaciares.

Otra dramática consecuencia de la reducción de los glaciares es la escasez de agua que soportarán las poblaciones altoandinas, factor que puede desencadenar en conflictos sociales, según el presidente del Inaigem, quien recomienda construir embalses para poder aprovechar el agua perdida por el glaciar.

En el caso del glaciar Chaupijanca, ubicado en la cordillera de Huallanca, que cada año pierde medio millón de metros cúbicos de agua, equivalentes a unas 200 piscinas olímpicas, que se diluyen sin ser aprovechados por la población.

Sin embargo, Morales lamentó que muchos gobiernos regionales y locales, encargados de ejecutar este tipo de obras, "no están concienciados sobre el problema" y pidió que las universidades también dediquen más esfuerzos a investigar el impacto del cambio climático en los glaciares.

El Inaigem espera poder realizar un inventario de los glaciares peruanos cada dos años y más adelante uno anual para tener la mayor información posible que evite nuevos desastres.

FUENTE: El Comercio , 18 / julio / 2017

LA ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO ES LA OPORTUNIDAD DE MAYOR PROGRESO EN EL SIGLO XXI




José Fiscal, durante su conferencia en Carmona.


El consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal, impartió ayer la conferencia inaugural Andalucía ante la amenaza del cambio climático, en el marco del curso de verano sobre Cambio Climático y Seguridad Alimentaria, organizado por la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, y que cuenta con la colaboración de la Consejería, la Diputación de Sevilla y la Fundación Cajasol.
 
Fiscal señaló que la mitigación y la adaptación "son en la actualidad la mayor oportunidad de progreso del presente siglo". En su ponencia, el titular de Medio Ambiente repasó los antecedentes en la lucha contra el calentamiento del planeta en Andalucía, cuáles son las acciones que ha desarrollado desde hace más de 15 años la Junta y en qué momento se encuentran las políticas sobre la cuestión en la región.
                    
En este sentido, Fiscal hizo hincapié en los contenidos del Anteproyecto de Ley Andaluza de Cambio Climático. Asimismo, dado que el curso se centraba en seguridad alimentaria, también profundizó en cómo este fenómeno afecta a la gestión de los recursos hídricos y a la actividad agrícola.
 
Respecto a la futura Ley de Cambio Climático, Fiscal explicó que establece mecanismos de integración de las políticas de cambio climático en toda la planificación de competencia de la Junta y de los entes locales, contemplando también instrumentos dirigidos al sector privado. Por tanto, esta Ley fijará así nuevos límites a la contaminación por gases de efecto invernadero y se centrará sobre todo en las denominadas emisiones difusas.
 
El otro gran punto fundamental de esta Ley será la adaptación al cambio climático, que también se abordará de manera coordinada. Fundamentalmente mediante la observación sistemática de los efectos del cambio climático y para la predicción de escenarios futuros.
 
El Programa de Adaptación incorpora 12 áreas temáticas en las que trabajar, entre las que se encuentran la agricultura, las inundaciones, la sequía y otros asuntos vinculados a la gestión del agua. Sobre esta cuestión, el consejero recordó que en la comunidad autónoma se concentra la gestión de tres cuencas: la Mediterránea Andaluza, el Tinto-Odiel-Piedras y el Guadalete-Barbate, cuencas marcadas por su irregularidad.
 
Según el responsable de Medio Ambiente, "esta irregularidad, que se manifiesta en la pluviometría, supone un déficit de agua en determinadas zonas, que nos obliga a combinar diferentes fuentes de recursos para atender la demandas de la población: aguas superficiales embalsadas, masas de agua subterránea, aguas regeneradas, aguas desaladas y transferencia de recursos de otras cuencas".
 
En este sentido, el consejero apuntó que los planes hidrológicos, en el contexto del calentamiento global e integrando toda la acción desarrollada en la región en esta materia, tendrán en la nueva Ley de Cambio Climático consideración de Planes con Incidencia en el Cambio Climático.
 
En relación a cómo el calentamiento de la tierra afecta a la agricultura y al sector agroalimentario, Fiscal se detuvo en las medidas desarrolladas de forma coordinada con la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural: acciones para fomentar el ahorro energético y las energías renovables en la industria, actuaciones para la forestación de tierras, la mejora del conocimiento sobre las emisiones y captaciones de gases de efecto invernadero asociados, etcétera.
 
FUENTE:  El Diario de Sevilla ,  18 / julio / 2017

lunes, 17 de julio de 2017

MACRON ASEGURÓ QUE TRUMP "LO ESCUCHÓ" SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO





Donald Trump "intentará buscar una solución en los próximos meses" para un eventual regreso de Estados Unidos al acuerdo de París sobre cambio climático, asegura el presidente francés Emmanuel Macron.

"Donald Trump me escuchó. Comprendió el sentido de mi planteo, especialmente el vínculo existente entre cambio climático y terrorismo",
explicó Macron en una entrevista que publicó el dominical Journal du Dimanche.

"Me dijo que intentará encontrar una solución en los próximos meses. Hablamos en detalle de lo que podría permitirle regresar al acuerdo de París", agregó Macron, tras la visita de dos días a París del mandatario norteamericano.

"Pienso que él también constató (en Estados Unidos) la movilización de las ciudades, de los Estados, del mundo empresarial y de su propio entorno a favor de que Estados Unidos siga comprometido con la lucha contra el cambio climático", continuó el mandatario galo.

"Es importante mantener el diálogo para que Estados Unidos pueda reintegrarse al campo de acción contra el cambio climático y hacer el juego del multilateralismo", indicó el francés.

El presidente norteamericano había adelantado el jueves en una rueda de prensa en la capital francesa que "algo podría pasar" sobre el acuerdo de París.

"Ya veremos lo que pasará", había agregado, seis semanas después de haber anunciado que Estados Unidos se retirará del acuerdo internacional de lucha contra el cambio climático de 2015.

FUENTE:  ámbito.com , 15 / julio / 2017

CONSULTAS POPULARES Y CAMBIO CLIMÁTICO





La politóloga estadounidense Elinor Ostrom ganó el premio Nobel de economía en 2009 por sus trabajos sobre el gobierno de los bienes comunes, que plantea el conflicto entre el interés individual de maximizar ganancias y el interés común de usar los recursos de manera sostenible, cuya respuesta encontró en el tipo de instituciones que favorecen uno u otro.

En Colombia estamos viviendo el dilema de manera aguda con los recursos naturales más básicos para la supervivencia, que son el subsuelo, los suelos, las aguas y los bosques. Como ellos forman un todo integrado, la explotación de uno de los recursos supone la afectación negativa de los otros. El caso extremo es el de la minería ilegal del oro, que destruye y contamina con mercurio las riberas y los ríos, acaba la pesca y elimina los suelos cultivables a su paso.

El país ha estado forjando una nueva institución —las consultas populares sobre minería—, que está dando sus primeros pasos vacilantes para establecer un marco regulatorio que concilie los intereses de las empresas petroleras y mineras con los de las comunidades donde están los recursos. La ley y la jurisprudencia constitucional les dan poder a las comunidades, con la consulta, para decidir si aceptan o rechazan la explotación del subsuelo. Las empresas y el Ministerio de Minas han dicho que la consulta no es obligatoria y que sus resultados no pueden frenar la locomotora minera, la obtención de regalías y el cumplimiento de los contratos de concesión ya otorgados, sin exponerse a pagar costosas demandas contra la Nación.

El conflicto, entonces, está claramente planteado y es necesario tener criterios para resolverlo. El principio jurídico que dio vida a las consultas fue el derecho de los pueblos indígenas de ser consultados sobre las decisiones o inversiones que los pudieran afectar, que fue reconocido en un tratado internacional de la OIT, para frenar el etnocidio a gran escala que trajo consigo el progreso occidental de las multinacionales sobre el resto del mundo.

Ahora aparece en el panorama una razón incluso más poderosa, la necesidad de impedir el cambio climático más catastrófico, que dará origen a un nuevo derecho, fundado en los derechos de la humanidad a la sostenibilidad del planeta, que tendrá que definir legalmente qué se puede hacer y qué no, si la actividad tiene un costo ambiental que comprometa la estabilidad climática del mundo. Este derecho excede el ámbito local y nacional, pues el bien jurídico protegido es el planeta. Y excede con mucho el derecho privado a la propiedad y el lucro, y aun la soberanía de los países como derecho político.

Las comunidades que han decidido consultar si aceptan o rechazan la minería lo hacen por un interés local: la preservación de sus aguas, suelos y biodiversidad; es decir, la defensa conservadora de su estilo de vida, pero son la línea de avanzada de un gran conflicto mundial entre la destrucción y la salvación de la vida humana en el planeta, cuya primera línea de choque es la superación de la economía del petróleo y el carbón como combustibles fósiles causantes de la emisión de gases con efecto invernadero.

FUENTE:  El  Espectador , 17 / julio / 2017