viernes, 9 de diciembre de 2016

EL CAMBIO CLIMÁTICO PASA FACTURA A LOS VIñEDOS AUSTRALIANOS.


Fotografía: PETER PARKS / AFP

 “Los años de lluvia son más lluviosos y los de sequía más secos”. Los viticultores australianos temen el impacto del cambio climático en sus viñedos, una industria que representa mil 400 millones de euros en exportaciones.

Como los expertos predicen récords de calor cíclicos, los viticultores prueban distintas técnicas para hacerles frente, como retrasar la poda o cambiar de cepa.
El valle de Barossa, una gran región vitícola de Australia meridional reputada por sus vinos, sufrió en 2015 una ola de calor extremo.

“Estoy aquí desde hace 20 años (…) y constatamos que la meteorología se está volviendo más extrema”, afirma James Sweetapple en sus viñedos de Orange, localidad pintoresca a 250 km al noroeste de Sídney. “Los años de lluvia son bastante, bastante más lluviosos, los de sequía bastante más secos y bastante más calurosos”.

Fotografía: PETER PARKS / AFP
Fotografía: PETER PARKS / AFP

Australia es el segundo exportador mundial de vino en términos de valor, gracias sobre todo a la afición de los chinos por sus tintos. De octubre de 2015 a septiembre de 2016, 2 mil millones de dólares australianos (mil 400 millones de euros) en vino se fueron al extranjero, según los profesionales del sector.

El continente ha sufrido sequías e inundaciones y está acostumbrado a los desafíos meteorológicos, pero los efectos del cambio climático son palpables.
Desde 1910 el continente ganó un grado Celsius, según cifras oficiales. Los riesgos de incendios forestales y sequía aumentan y los esquemas pluviométricos cambian.

– Calidad mediocre –

La subida de las temperaturas reduce la temporada: la uva madura antes y a veces hay que vendimiar durante los meses más calurosos del verano austral (de diciembre a febrero), en vez de en otoño.
Esto modifica los niveles de azúcar y acidez, reduciendo la calidad, con más alcohol en el vino.

“Las seis últimas semanas de envero son muy importantes para el gusto, el desarrollo, el color y el equilibrio entre azúcar y acidez. Se necesita que el calor no sea demasiado fuerte antes de la vendimia”, explica el viticultor Peter Hedberg, exprofesor de viticultura y enología.
“La mayoría de los viñedos australianos se encuentra en regiones muy cálidas (…) Desgraciadamente en muchos sitios la uva madura a temperaturas de más de 35 grados Celsius, o 40, lo cual no es bueno para el sabor”, agrega.

Fotografía: PETER PARKS / AFP
Fotografía: PETER PARKS / AFP

Según el Consejo sobre el clima australiano, un organismo independiente, hasta el 70 por ciento de las regiones vitícolas australianas con un clima mediterráneo, entre ellas Barossa, “se adaptará peor al cultivo de la vid de aquí a 2050” a causa del cambio climático.

Los viticultores se sienten impotentes frente a las inundaciones y al humo de los incendios forestales, pero intentan contrarrestarlo con técnicas relativamente sencillas.
Justin Jarrett, viticultor en Orange, extiende por el suelo pajote y compost para conservar la humedad. Sweetapple deja la hierbas crecer libremente entre las vides para que den sombra cuando haga calor y absorban los excedentes de agua en caso de lluvia intensa.

– ‘Cambiar o marcharse’ –

La poda tardía es otro método para postergar la maduración y forzar la vendimia en otoño. También se aconseja plantar cepas más resistentes al calor, procedentes de Italia o España, por ejemplo.
Wine Australia, representante oficial del sector, ha encargado un análisis de 500 cepas alternativas para proponer un vademécum de variedades (duración de la maduración, cantidad producida…) para que los viticultores puedan elegir con conocimiento de causa.

“La mayoría de los caldos se elaboran mezclando 12 uvas, pero hay miles” de cepajes, recuerda Liz Waters, investigadora de Wine Australia. Las posibilidades genéticas “permiten contemplar todos los escenarios”.

Otros emprenden una carrera contra el clima.

“Los buenos agricultores piensan en el futuro”, afirma Jarrett, que plantó prosecco, una cepa de blanco italiano que, según él, podría adaptarse a la zona en espacio de 20 años.
En las regiones más cálidas, algunos tendrán que pasarse al cultivo de frutos secos, pronostica Hedberg. “La gente lo sabe, hay que cambiar o marcharse. El mundo no necesita más vinos mediocres”.

FUENTE: Tribuna Noticias , 9 / 12 / 2016

SOBRE REPRESAS Y CAMBIO CLIMÁTICO



Debemos responder con urgencia, pero también con inteligencia.

"Nuestro clima se está calentando a un ritmo alarmante y sin precedentes al que tenemos que responder con urgencia", concluyeron el 22 de noviembre pasado los representantes de casi 200 Estados del mundo, reunidos en Marruecos, para la décimosegunda Conferencia de las Partes (COP 22) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), y la primera reunión de las Partes del Acuerdo de París.

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En efecto, debemos responder con urgencia, pero también con inteligencia. Hoy en día, miles de grandes represas están siendo planeadas y en construcción a nivel mundial para sumarse a las ya más de un millón de represas en más de la mitad de los ríos en el planeta. Solo en la Amazonía, hay cientos de proyectos de hidroeléctricas planeadas o en construcción. Muchos de ellas son promocionados como energía limpia y solución al cambio climático. Pero la realidad es otra.

Investigadores de la Universidad del Estado de Washington (WSU) concluyeron recientemente, en un artículo publicado en la revista científica Bioscience, que las represas son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), en particular de dióxido de carbono, de óxido nitroso y mayormente de metano. Este último es un gas 34 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2).

Esto implica que, lejos de ser una solución, las represas agravan el cambio climático. Hasta el momento, la evidencia científica apuntaba a que las emisiones contaminantes se presentaban en represas ubicadas en zonas tropicales. Pero la investigación de la WSU concluye que los embalses de todas las represas emiten GEI, sin importar su latitud ni propósito (generación de energía, control de inundaciones, navegación o riego).

Para la investigación los científicos analizaron diferentes variables y métodos de medición de emisiones provenientes de embalses. Como resultado de ello concluyeron que, en el mundo, emiten aproximadamente el 1,3% de las emisiones de GEI generadas por la humanidad. Esto es más que las emisiones anuales de todo Canadá.

Aún se requieren mayores estudios para cuantificar con exactitud la cantidad de emisiones provenientes de las represas y para entender cómo estas varían según las condiciones particulares de cada embalse. Por ahora, parece que variables como la eutrofización (el aumento de nutrientes en el agua que puede incrementar las algas) y la temperatura pueden ser relevantes.

Hasta el momento las emisiones de cambio climático causadas por las represas no son contabilizadas. Sin embargo, cada día la atmósfera recibe dichas emisiones, aumentado los impactos al clima. Esto quiere decir que, a nivel mundial, las cuentas climáticas no cuadran.

Por tanto, el estudio de la WSU marca un hito para entender el verdadero papel de las represas y el cambio climático. Es esencial entonces tomarlo en cuenta en las políticas, normas, programas y análisis científicos. Así, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC); organismos financieros internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Verde del Clima; autoridades nacionales y empresas, deben incorporar en sus evaluaciones las emisiones contaminantes, actuales y futuras, de las represas.

Solo así tendremos las cuentas claras y evitaremos que, por ignorar una situación ya probada, continuemos incrementando el cambio climático que ya nos afecta a todos. Aunque en mayor medida a quienes están en situación más vulnerable.

Vale recordar que las represas causan también graves impactos en el ambiente y en los derechos humanos. Son proyectos muy costosos y que toman décadas entre la planeación y la implementación.

De otra parte, en los últimos años ya se están dando resultado soluciones viables para reemplazar la necesidad de represas. En el caso de la energía hay otras fuentes más eficientes, baratas y rápidas que podrían implementarse.

Como se dice popularmente: "Las cuentas claras y el chocolate espeso". Tener claridad y asegurar que todas las fuentes que contribuyen significativamente al cambio climático sean tomadas en cuenta, es una tarea esencial para responder con la urgencia, efectividad e inteligencia requerida. Hoy tenemos la oportunidad de hacerlo, ya no tenemos más tiempo que perder.

FUENTE: El País ,  7 / 12 / 2016

DONALD TRUMP NOMBRA A UN ESCÉPTICO DEL CAMBIO CLIMÁTICO PARA DIRIGIR LA AGENCIA AMBIENTAL.

 Scott Pruitt, cercano a la industria de las energías fósiles, pasó la mayor parte de su etapa como ministro de Justicia de Oklahoma luchando contra la Agencia de Protección Medioamiental (EPA), que ahora tendrá que dirigir.

Donald Trump, nombrará a Scott Pruitt, cercano a la industria de las energías fósiles y gran escéptico del cambio climático, a la cabeza de la agencia medioambiental. AFP



El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, nombrará a Scott Pruitt, cercano a la industria de las energías fósiles y gran escéptico del cambio climático, a la cabeza de la agencia medioambiental.

Pruitt, republicano de 48 años, ha pasado la mayor parte de su etapa como ministro de Justicia del estado de Oklahoma (cargo que sigue ocupando), luchando contra la Agencia de Protección Medioamiental (EPA), que ahora tendrá que dirigir.
Es el mismo que llevó a cabo una batalla judicial contra las medidas del presidente Barack Obama, puestas en marcha por la EPA, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas de carbón.

Trump prometió durante su campaña retirar las leyes y reglamentaciones para la protección del medioambiente y la lucha contra el calentamiento climático, acusando a Obama de haberle declarado la guerra al carbón, un tema electoral sensible en varios estados.

Asimismo, anunció que sacaría a Estados Unidos, segundo emisor mundial de gases de efecto invernadero, por detrás de China, del acuerdo de París sobre el clima, firmado en 2015 por 192 países. No obstante, desde que fue elegido presidente, Trump parece haber moderado sus posiciones.

Varios defensores medioambientales criticaron ya la designación de Pruitt, entre ellos el senador Bernie Sanders, que luchó por la nominación en las primarias del Partido Demócrata. "La impronta de Pruitt no es solo negar el cambio climático, sino también ser alguien que ha trabajado muy de cerca con la industria de la energía fósil para hacer que este país se vuelva más dependiente de ella, en lugar de menos", dijo Sanders en un comunicado en el que consideró que la designación de Pruitt es "triste y peligrosa".

Para el Sierra Club, una de las organizaciones medioambientales líderes, su nominación es como "poner a un pirómano a sofocar incendios".

FUENTE: Clarín,  8 / 12 / 2016

jueves, 8 de diciembre de 2016

INDUSTRIA DE CARNE Y LÁCTEOS, DE LAS MAYORES DESTRUCTORAS DE BOSQUES.




La industria de la carne y los lácteos es uno de los mayores contribuyentes a la pérdida de bosques y al cambio climático, con casi 14.5 por ciento de las emisiones mundiales de Gases de Efecto Invernadero (GEI).
Así lo reveló, el nuevo reporte presentado este lunes por la Coalición Mundial por los Bosques en el marco de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD/COP13).
De acuerdo un comunicado, dichas conclusiones fueron expuestas durante la presentación del análisis "El Verdadero Costo de la Carne" y que muestra los impactos reales de esta industria a través de cinco estudios realizados por Bolivia, Brasil India, Paraguay y Rusia.
Al respecto, la representante de la Coalición Mundial por los Bosques y una de los autoras del análisis, Mary Louise Malig, destacó que además se ofrecen varias recomendaciones concretas para llevar a cabo políticas relacionadas.
"Se supone que este ciclo de la Convención sobre Biodiversidad tratará sobre la transversalización de la biodiversidad, pero las discusiones serían inútiles si el sector ganadero no se incluye en todos los acuerdos pertinentes de la ONU", aseveró.
Advirtió que se espera que la demanda mundial por productos lácteos y cárnicos aumente 70 por ciento para 2050, sin embargo, su modelo de producción industrial, incluidas las granjas de concentración de animales para engorda y otras operaciones son los principales responsables de la deforestación.
Por ello mismo aseveró que "es una industria insostenible que necesita ser revisada".
De acuerdo con el informe presentado, en Sudamérica, hogar de algunos de los bosques tropicales más preciosos del mundo, 71 por ciento de la deforestación fue impulsada por la demanda de productos pecuarios.
Además, la carne y los lácteos producidos industrialmente son también los peores infractores en temas de cambio climático, al causar 41 por ciento y 20 por ciento de las emisiones totales del sector ganadero, respectivamente.
Incluso, se estima que la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero de Brasil provienen de la industria ganadera. Las emisiones de la ganadería son igualmente altas en Bolivia y Paraguay.
Ante este paradigma, el informe pide a los gobiernos que apoyen y promuevan alternativas existentes a este modelo de producción, como la agroecología, la agrosilvicultura y las extensas prácticas tradicionales de pastoreo.
Asimismo, la misma investigadora Louise Malig sugirió cambiar los hábitos alimenticios de los consumidores como una estrategia crucial, ya que aunque es un tema delicado, el simple hecho de comer menos carne significaría proteger los bosques del mundo.

FUENTE: terra ,  5 / 12 / 2016    

REDUCIR LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO SERÍA LA ÚNICA SOLUCIÓN PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO.




El cambio climático no es una entelequia ni una predicción de futuro, sino que ya estamos inmersos en él. Ya hemos subido un grado de temperatura desde la era preindustrial y se plantea como una prioridad de la mayor parte de los países del mundo que no suba mucho más de aquí a final de siglo. La profesora del Imperial College de Londres, Joanna D. Haigh, ha asegurado que la única solución al incremento de la temperatura pasa por poner una fecha para reducir la emisión de los gases de efecto invernadero.

Los datos observables a los que se puede acudir para conocer la evolución del clima de nuestro planeta se remontan a 1850. Desde esa fecha la temperatura ha ido subiendo “no de una manera suave, como se podría esperar de un sistema complejo como es el clima”, sino de manera exponencial.

Ese dato sería suficiente para saber que vivimos en pleno cambio climático, pero también hay otros como el aumento del nivel de los mares debido al deshielo continental, la temperatura de los océanos, el deshielo en los veranos árticos o la reducción en la precipitación de nieve en el hemisferio norte.

Los escépticos pueden considerar que estos cambios se deben a factores naturales como pueden ser el Sol y los aerosoles volcánicos, pero, de acuerdo con Haigh, cuando se introducen esos valores en una simulación computacional el clima que se obtiene no se corresponde con el observado. Para que coincida con el calentamiento global del planeta hace falta incluir variables provocados por los humanos como los gases de efecto invernadero, los aerosoles industriales y el uso del suelo.

A la hora de crear esos modelos informáticos utilizan una serie de leyes físicas como la segunda Ley de Newton, la de la conservación de la masa, la primera Ley de la Termodinámica de conservación de la energía y la ley del gas ideal, afirmó la investigadora británica.

De ahí se derivan una serie de ecuaciones y datos que se traspasan a una rejilla en 3D de la región sobre la que se quiere hacer una predicción meteorológica. El sistema climático es tan complejo que actualmente sólo se pueden hacer predicciones exactas a 10 días, ¿cómo es posible saber lo que va a pasar de aquí a varias décadas o varios cientos de años? Haigh explica que esos modelos climáticos predicen valores típicos estacionales por regiones y no sobre lo que va a ocurrir un día concreto, pero sí lo que va a ocurrir en un momento histórico dado y con unas condiciones concretas.

El aumento de la temperatura global puede situarse de aquí a final de siglo entre 1º o 4º más de lo actual. Dependerá de la acumulación de CO2 en la atmósfera. Si el escenario es el peor, de aquí a 2100 la situación puede ser dramática, con unos 2.000 millones de personas con problemas para acceder a agua potable, unos 10.000 millones de humanos expuestos a olas de calor anuales y con una pérdida del 50% de las plantas actuales.

Haigh lo expresa así: “no podemos seguir como hasta ahora sin hervir”. Existen ideas y proyectos, quizás de ciencia ficción, para compensar lo que emitimos a la atmósfera, como la creación de nubes, el secuestro de CO2 o incluso pantallas flotantes que hagan rebotar la radiación, pero de acuerdo con Haigh “la única solución viable es reducir la emisión de los gases de efecto invernadero”.

Un primer paso para conseguirlo fue el acuerdo internacional de París en diciembre de 2015, en la XXI Conferencia del Clima de la ONU (COP21). Allí prácticamente todos los países del mundo, y muchas grandes empresas, se comprometieron a que el clima no suba más allá de 1,5º. Lo ratificaron de momento 77 países de los 197 firmantes. Ahora debería salir una fecha a partir de la cual se dejara de emitir de manera radical CO2 a la atmósfera, ya que el hecho de dejar de hacerlo no va a suponer un descenso drástico de la temperatura, sino que hacen falta “700 años para que ese gas se vaya mitigando”.

Según Haigh lo que hace falta es la voluntad de los Estados para lograrlo, “pero esa voluntad estatal depende de la voluntad de los ciudadanos”. Ella confía en que las empresas y los ingenieros entiendan que de la lucha contra el cambio climático puede surgir una oportunidad de negocio en el desarrollo de energías más limpias, o de tecnología que limpie lo contaminado e incluso en técnicas que mejoren la salud de las personas expuestas a mayor contaminación. Esta ha sido la primera conferencia de este curso académico del ciclo Hablemos de Física, organizado por la Facultad de Físicas, de la Universidad Complutense de Madrid.

FUENTE: + Noticias Positivas , 7 / 12 / 2016

LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO EMPIEZA EN LAS CIUDADES.





Más de la mitad de la población mundial vive en metrópolis, y se superará el 65% para 2050, según datos de la ONU. Las ciudades, que concentran alrededor del 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, tienen un papel destacado en el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, que entró en vigor el pasado 4 de noviembre, ratificado por 55 países que sumarán el 55% de las emisiones globales.

Los ciudadanos que sufren día tras día los efectos de la contaminación son también fuerza activa a la hora de combatirla. El papel de las ciudades en la lucha contra el cambio climático pasa por el uso responsable del transporte y la conversión progresiva a transportes alternativos que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero, requisito imprescindible para lograr el principal objetivo del Acuerdo de París: mantener el aumento de la temperatura global este siglo por debajo de los dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales.

El gas natural vehicular se está consolidando como una de las grandes alternativas para la reducción de la contaminación. En España ya circulan más de 5.000 coches con gas natural comprimido, que no producen emisiones de óxidos de azufre (SOx), reducen un 75% las emisiones NOx y hasta un 25% las emisiones de dióxido de carbono (CO2). A las ventajas ecológicas se suma el argumento que más afecta al bolsillo del usuario: el gas natural vehicular es un 30% más barato que el diésel y un 50% respecto a la gasolina.
El gas natural vehicular es una de las principales alternativas para reducir la contaminación
En ciudades grandes sin actividad industrial, más del 70% de la contaminación es debida al tráfico rodado, según el informe La Contaminación por Ozono en España en 2016 (pdf), de Ecologistas en Acción. Y aunque las emisiones de gases contaminantes originadas por el tráfico globalmente no sean las mayores, en las zonas urbanas (donde vive la mayor parte de la población) sí son las más relevantes, concluye el mismo informe.

En la UE la contaminación atmosférica causa la muerte prematura de 450.000 personas (27.000 en España).  Las ciudades están envenenadas por el tráfico y millones de personas sufren sus consecuencias. Urbes como Londres, Milán o Estocolmo ya obligan al pago de una tasa de congestión para acceder en coche al centro urbano. París ha establecido importantes restricciones de acceso a los vehículos más viejos y contaminantes. En Estocolmo, Viena, Oslo o Helsinki, el acceso en coche al centro está prohibido.
Un 4% de los vehículos que adquirieron los españoles hasta agosto utiliza motores alternativos
En España (donde más del 70% de los vehículos que circulan son diésel y aproximadamente un 20% de gasolina), Madrid y Barcelona han preparado protocolos para casos de emergencia que en la capital se han activado hasta en dos ocasiones este otoño. Ambas urbes han hecho en los últimos años una fuerte apuesta por la introducción de energías alternativas en sus redes de transporte público, pero para que los ciudadanos dejen el coche aún es preciso mejorar la capacidad y frecuencia de las redes de metro, autobús y cercanías.

También los ciudadanos demuestran cada vez mayor concienciación al respecto: un 4% de los vehículos que adquirieron los españoles hasta el pasado mes de agosto utiliza motores alternativos (coches híbridos, eléctricos y a gas natural comprimido GNC). Las restricciones a la circulación en el centro urbano cuando se activan los protocolos para episodios de alta contaminación por NO2 no afectan a este tipo de vehículos, y solo los de cero emisiones pueden aparcar en las zonas de estacionamiento regulado.
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Repostaje de gas natural vehicular. iStock.
 
A pesar del ahorro real que los motores alternativos suponen a medio y largo plazo, incluso los ciudadanos más concienciados se encuentran con el escollo del precio a la hora de adquirir un vehículo limpio, hoy aún más caros que los tradicionales de gasolina o diésel. Por ello deberían incrementarse las ayudas y subvenciones a particulares que elijan un coche eléctrico, híbrido o a gas natural, tanto por parte de las administraciones como en el sector privado.
Enagás subvenciona con 3.000 € a sus empleados que adquieran un coche nuevo a gas natural
La empresa Enagás subvenciona con 3.000 euros brutos a sus empleados que adquieran un vehículo nuevo a gas natural (1.500 euros para la compra y 1.500 adicionales para repostaje), avalando, además, la operación de compra a quienes lo soliciten. El Plan de Movilidad Sostenible de Enagás incluye la introducción en su flota empresarial de coches propulsados a gas natural, así como una estación de suministro y un vehículo de estas características para el desplazamiento de sus directivos.

“La solución al gran problema de la contaminación urbana no es fácil”, manifestaba hace unos días Antonio Llardén, presidente ejecutivo de Enagás, en su página web. “Desde mi punto de vista, hay que potenciar medidas más de fondo que la prohibición de circulación de forma aislada o la imposición de tasas, que siempre es polémica”.

Según Llardén, “es clave, por una parte, una política activa de fomento y mejora del transporte público, y por otra, el desarrollo de políticas y acuerdos generales para el impulso de vehículos menos contaminantes, entre ellos los impulsados por gas natural vehicular. En Enagás estamos trabajando en esta dirección y estamos dispuestos a colaborar en iniciativas que tengan como objetivo la reducción de la contaminación urbana”.

Un compromiso que debe implicar a toda la sociedad, políticos, ciudadanos, empresas… La ratificación del Acuerdo de París el pasado 1 de diciembre en el Congreso español supondrá el inicio de un proceso de reformas estructurales para reducir las emisiones contaminantes en todos los sectores económicos.

FUENTE: El Independiente ,  6 / 12 / 2016

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿CÓMO AFECTA EL CAMBIO CLIMÁTICO A LOS GLACIARES DE LA ISLA LIVINGSTON?



<p>Los científicos trabajará los próximos meses en la Isla Livingston (Antártida) para evaluar la tendencia actual y cómo los cambios del clima influyen en el estado de los glaciares. / UPM</p>



Aunque el calentamiento global ha provocado en las últimas décadas una pérdida generalizada de masa de los glaciares y ha contribuido al incremento del nivel mar, en los últimos años la tendencia se ha ralentizado en los glaciares de la periferia de la península antártica. Los datos más recientes muestran una recuperación de la superficie de parte de los glaciares de esta región.

Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) trabajará los próximos meses en la Isla Livingston para evaluar la tendencia actual y cómo los cambios del clima influyen en el estado de los glaciares. Mediante el empleo de mediciones con georradar por tierra y aire, tanto desde la superficie del glaciar como desde helicóptero, investigadores del Grupo de Simulación Numérica en Ciencias e Ingeniería de la ETSI de Telecomunicación de la UPM estudiarán la velocidad del hielo y los procesos de acumulación–ablación en la superficie del glaciar.

Durante la primera parte de la campaña, los científicos se centrarán en realizar mediciones para determinar el espesor de hielo de los glaciares. “Se llevarán a cabo en zonas de la isla alejadas de la Base Antártica Española Juan Carlos I, para lo que se realizarán expediciones con un convoy de motos de nieve que arrastran trineos que transportan los sistemas emisor y receptor del georradar, así como material para acampadas”, explica Francisco Navarro, investigador principal del proyecto.

Dado que la presencia de grandes grietas en las zonas terminales de los glaciares impide realizar las medicines desde la superficie, los investigadores de la UPM utilizarán un helicóptero para acceder a las mismas. Para ello, se instalará el georradar en una estructura de madera que se transporta suspendida desde un helicóptero y los expertos operarán con él desde el interior de la cabina usando un sistema de control remoto.

“Estos glaciares están ganando masa en su superficie, aunque todavía tienen una pérdida neta de masa debido a la descarga de hielo al océano en forma de icebergs"
“Estas medidas en las zonas próximas a los frentes glaciares son de especial relevancia, ya que son esenciales para las estimaciones de la descarga de hielo al océano en forma de icebergs y el estudio de la contribución de esta descarga de hielo glaciar al aumento del nivel del mar”, señala Navarro.

Balance positivo de la masa en superficie

Durante la estancia en la isla de los investigadores también se realizarán tareas de monitorización del balance de masa de los glaciares Johnsons y Hurd, que forman parte de la red del World Glacier Monitoring Service. El balance de masa es el resultado neto de las ganancias de masa por precipitación en forma de nieve y las pérdidas de masa glaciar por la fusión del hielo y la nieve y el desprendimiento de icebergs.

Estos trabajos cobran especial interés puesto que el enfriamiento detectado durante la última década en la región de la península antártica, junto con el aumento de precipitaciones por la intensificación en esta zona de los ciclones que se desplazan de oeste a este alrededor de la Antártida, han hecho que el balance de masa reciente en la superficie de estos glaciares pase a ser positivo.

“Estos glaciares están ganando masa en su superficie, aunque todavía tienen una pérdida neta de masa debido precisamente a la descarga de hielo al océano en forma de icebergs, junto con la fusión submarina en los frentes glaciares. Todo ello, refuerza el interés de las medidas de descarga glaciar que llevaremos a cabo en esta campaña porque nuestros estudios contribuirán a mejorar el conocimiento de la respuesta de los glaciares al cambio climático”, aseguran los investigadores.

FUENTE:  SINC , 7 / 12 7 2016